viernes, 12 de mayo de 2006


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Alex Mateo de Acosta/El Nuevo Herald
La musica y la diveresion tienen un nuevo local en 'Llega y Pon"

By ERWIN PEREZ
Especial/El Nuevo Herald
En sólo cuatro meses se ha convertido en una alternativa atractiva en la vida nocturna local, con bastante vida artística, tanto arriba como abajo del escenario.

Ansiosos de diversificarse como empresarios, José Luis Castro y Raúl Delatorre decidieron hace un tiempo instalar un club nocturno. Buscaron un sitio en la Calle Ocho. Intentaron primero donde funciona la librería La Moderna Poesía, más al oeste de la altura de Le Jeune, pero por distintos motivos no pudo ser allí. Entonces, alguien les habló de un local de oficinas vecino al Teatro Trail, conocido por las comedias que Armando Roblán presentó durante años.

''Queríamos vender tapas y vino'', recuerda Castro, llegado de Cuba hace 11 años. La exitosa dupla empresarial --posee una flota de camiones-- fue dando forma a su sueño poco a poco, con silencio y humildad. ¿Qué nombre le pondrían? Debía ser un título chispeante. Se les vino a la mente un barrio habanero (San Miguel del Padrón) al que, por recibir a provincianos que muchas veces carecían de recursos materiales, se rebautizó como Llega y Pon.

Llega y Pon, el miamense, el restaurante, abrió sus puertas el 13 de enero de este año, y en tan poco tiempo ha logrado convertirse en una alternativa atractiva para la vida nocturna local. Allí se puede disfrutar de algo más que tapas y vino. También ofrece platos tradicionales de la comida criolla y bastante, bastante vida artística. Esto se ve tanto debajo como sobre el escenario. Hay espectáculos casi todas las noches que abre sus puertas (de miércoles a domingo).

''Es un lugar fresco, original'', manifiesta su relacionista público y ''director artístico'' --como se autotitula-- Ernesto Pino, el mismo que personifica a un lector de noticias tartamudo en el programa Seguro que yes de Alexis Valdés. Buena cuota de la ''frescura'' está puesta por la suerte de cantante estable del local, Daya, la esbelta intérprete que suele hacer los coros de Manolín, ''El Médico de la salsa''. Y todo hace pensar que fue un acierto darle la oportunidad de ser el centro de la escena.

Ya sea por su condición de isleños o por su cercanía al mundo portuario --sus camiones transportan productos arribados al Puerto de Miami--, Castro, el más involucrado en el día a día del restaurante, y Delatorre se inspiraron en el mar para definir la estética de Llega y Pon. En la decoración hay varios elementos marinos, pero los principales son el logo que sirve de telón al escenario, la tapa de un barril, y el pirata de tamaño natural, que marca la entrada al área de los baños.

A la hora de hablar de la comida, Castro destaca la tapa Llega y Pon, integrada mayormente, dice orgulloso, por productos españoles. También sobresalen, según su codueño, los postres. Un equipo de diez empleados --todos cubanos-- se afanan por dar un buen servicio en este espacio, cuya capacidad máxima de comensales es de un centenar.

Pero, lo dicho, uno de los imanes de Llega y Pon es el tema farándula. La presencia constante entre el público de artistas de la categoría de Alexis Valdés, o de cantantes como Raúl del Sol, además de otras figuras del mundillo artístico cubano, han ido dándole renombre. Para el alma de Seguro que yes (Canal 41) este local propicia una atmósfera de encuentro ''entre el público y los artistas''. Valdés, claro, señala la importancia de su protegido Pino en el desarrollo del local.

A fines de la semana pasada, por ejemplo, celebró allí su cumpleaños la periodista Yosie Galindo, también del 41. Mientras Daya cantaba y mostraba su histrionismo sobre el escenario, en las mesas se divisaban caras conocidas por doquier: Valdés, el periodista Mario Vallejo (Canal23/Univisión), el dúo de cantantes Carlos y Marta; celebridades de la Cuba de hace unos lustros como la locutora Gretchen Galindo (madre de Yosie), o ''El padrino'', ex vocalista de la orquesta de Elio Reve. Tampoco faltó el deporte, en la presencia del pelotero Rey Ordóñez.

Trabajador de la construcción, como contaría luego, ''El padrino'' subió a escena en un momento y encantó con rapidez. ''El 90 por ciento de los que estamos aquí somos cubanos; la cubanía se puede derrochar'', comentó, micrófono en mano, vestido de blanco. Bien plantado, de voz todavía poderosa, ''El padrino'' aderezó su arte con humor: ``No me avergüenza decir que trabajo en la construcción; trabajé en el Puente de Le Jeune y Ockechobee, y si un día pasan por ahí, háganlo tranquilos, que ese puente lo hice yo''.

El veterano cantante podría integrar el elenco de artistas de Llega y Pon cuenta Pino, que va de allá para acá conversando con clientes. Del Sol, Annia Linares --programada para hoy viernes--, Manolín --que cantará allí el sábado--, Alexis Valdés --presente los viernes de mayo-- y otros más están el team.

Nadie se mueve de sus asientos y Castro infla el pecho orgulloso ante la calentura del show. ''Aquí, además de una comida de buena calidad, la gente tiene su bohemia garantizada, escucha y ve a buenos cantantes, a veces baila'', sostiene, y finalmente lo dice con todas las letras: ``Me siento realizado''.

Llega y Pon, 3717 SW 8 St., Coral Gables, teléfono (305) 446-0902. Abierto de miércoles a domingo, de 5 p.m. a 2 a.m. Parqueo propio, shows todos los días.

erwin@erwinperez.com


miércoles, 10 de mayo de 2006

Posted on Wed, May. 10, 2006

WILFREDO CANCIO ISLA

El Nuevo Herald

La vedette Blanquita Amaro, la bolerista Olga Guillot, el arquitecto Nicolás Quintana, el periodista Agustín Tamargo y el pelotero Orestes Miñoso figuran en una abultada lista de personalidades que recibirán mañana un homenaje del exilio cubano.

Setenta y tres octogenarios que enaltecieron la república de Cuba mediante sus aportes en la política, las ciencias, la enseñanza, las artes, el activismo cívico, el periodismo y los deportes, recibirán mañana la Medalla Nacional de Excelencia durante una velada cultural en Miami.

El acto se efectuará este jueves, a las 8 p.m., en el Teatro Manuel Artime, 900 SW 1 St. de La Pequeña Habana, con entrada libre al público.

''Para un pueblo que ha perdido su patria es importante resaltar aquellos valores que enorgullecen la nación cubana'', expresó el abogado Rafael Peñalver, presidente del Instituto San Carlos (ISC) de Cayo Hueso y coordinador de la iniciativa.

La distinción, auspiciada por el ISC, fue instituida para premiar a personas cubanas y no cubanas que dieron un trascendental aporte al desarrollo de la sociedad republicana (1902-1958) y continuaron ejerciendo una labor honrosa a lo largo de sus vidas.

Esta será la tercera vez que se concede la distinción, que desde su primera entrega en 1999 ha reconocido a unas 150 figuras del quehacer político, científico y sociocultural en las cinco décadas de la Cuba republicana.

El comité seleccionador del premio --integrado por siete reconocidos intelectuales y académicos-- valoró las numerosas nominaciones recibidas desde varias ciudades de Estados Unidos y países como Australia y Suecia. La convocatoria del ISC es abierta a todo el pueblo cubano. Tres de los premiados murieron hace poco: la educadora Esperanza Varela, el pintor José Mijares y el doctor Otto García.

La velada de premiación se iniciará con una invocación de monseñor Agustín Román, obispo auxiliar emérito de la Arquidiócesis de Miami, e incluye un programa musical de contenido patriótico, a cargo del novel violinista Angel Enrique Pardo y de la conocida pianista Olga Díaz.

En nombre de los homenajeados hablará Olga Guillot.

''Esta es una ocasión privilegiada para presenciar la historia viviente y resaltar la cubanía'', observó Peñalver.

Los organizadores planean extender las próximas convocatorias a la labor desarrollada por cubanos prominentes en el exilio, con un criterio amplio de sociedad civil y nación.

Posted on Wed, May. 10, 2006

WILFREDO CANCIO ISLA

El Nuevo Herald

El periodista Fausto Miranda, una leyenda de la crónica deportiva cubana y uno de los fundadores de El Nuevo Herald, falleció ayer a los 91 años.

Con Miranda desparece la memoria viva de una época en la que el deporte emergió como factor de desarrollo social y modernidad, alimentado por mitos del esplendor de Kid Chocolate y Joe Louis, Juan Manuel Fangio, así como Babe Ruth y Lou Gehrig.

Y también un maestro de la estampa costumbrista, género que cultivó con pasión hasta los últimos momentos de su decursar profesional.

"Fausto Miranda fue uno de los grandes cronistas deportivos cubanos y de América Latina", comentó Roberto González Echevarría, catedrático de la Universidad de Yale y autor de La Gloria de Cuba. Historia del béisbol en la isla (2004). "Era un periodista que escribía con vigor, gracia y agilidad; muere un hombre bueno y dedicado, generosísimo a la hora de compartir sus testimonios, documentos y fotografías".

El académico recomendó que "alguien debía recoger sus columnas y hacer un libro para preservar algo de sus vastos conocimientos y opiniones". Miranda nació el 4 de julio de 1914 en el Central Chaparra, en el oriental poblado de Puerto Padre, donde transcurrió su infancia. Soñaba con ser abogado pero se vio obligado a dejar los estudios de bachillerato para comenzar a trabajar en el ingenio azucarero del pueblo por 30 pesos mensuales durante la época de zafra.

En el Chaparra fue estibador y pesador de caña, primeros oficios de un hombre que nunca escatimó esfuerzos para ganarse la vida, en Cuba o en el exilio, y supo desempeñarse también como vendedor ambulante, escribiente de notaría, guardia de prisión, trompetista, manager de orquesta, portero de edificio, mozo de limpieza, crítico de música americana, cronista social y reportero policial.

Aun sin cumplir los 20 años y por un golpe fortuito, Miranda comenzó a escribir en el Diario de Cuba, en Santiago de Cuba. Actuaba como anotador de un juego de béisbol y le llevó sus notas al corresponsal de ese periódico, Emiliano Espinosa, para que las incluyera en un reportaje.
Pero Espinosa lo instó a que escribira la crónica y la firmara como Fausto Miranda, Especial para Diario de Cuba, y así se publicó al día siguiente. "La noche que llegó el periódico y vi la crónica del Diario de Cuba con mi nombre, no dormí", recordaría Miranda años después.

En 1933 se trasladó a La Habana, donde sobrevivió ejerciendo disímiles oficios antes de instalarse en el periodismo, a inicios de la década de los 40. Su firma comenzó a cobrar notoriedad mediante la columna "Polvo de Estrellas", que le abrió una virtuosa carrera como cronista en las páginas de los diarios El Crisol, Información, Diario de la Marina y Alerta.

"Tengo un recuerdo muy especial de Fausto Miranda, porque lo conocí el primer día que asistí al estadio de La Tropical en La Habana [en 1945]'', contó el veterano narrador deportivo Felo Ramírez, miembro del Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown. "Desde entonces me abrió sus brazos con absoluta sencillez y nos hicimos amigos".

Ramírez expresó que Miranda fue "un pilar de la crónica deportiva cubana de todos los tiempos" y "un conocedor enciclopédico de béisbol".

Cuba era entonces una plaza orgullosa de la mejor crónica deportiva en el hemisferio, con nombres de la talla de Eladio Secades, Jessie Losada y Pedro Galiana. En 1948, Miranda fue nombrado director la sección deportiva de Alerta, al frente de la cual permaneció por 11 años. Simultáneamente, figuró como comentarista de la popular emisora radial COCO.

Siempre le gustó practicar deportes. Corrió los 100 metros planos, practicó la natación, jugó basquetbol y béisbol, pero confesaba que "era muy malo... muy malo en todo". La estrella de la familia fue su hermano Willy Miranda (1928-1996), quien jugó en Grandes Ligas e integró el equipo de los Yankees de Nueva York en las temporadas de 1953 y 1954. El destino lo situó como testigo de varios acontecimientos históricos en el deporte, desde el espectacular secuestro de Fangio en La Habana en 1958 hasta las memorables peleas de Mohamed Alí o el juego perfecto de Don Larsen frente a los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de 1956.

Miranda estuvo entre los contados periodistas hispanos que estaba en el Ebbets Field el 15 de abril de 1947 reportando el debut de Jackie Robinson como el primer pelotero negro admitido en las Grandes Ligas.

Fue justamente en la primavera de 1947 que Miranda asistió por primera vez a un juego en el Yankee Stadium de Nueva York, sede del equipo que admiraba desde su niñez. Un "flechazo definitivo" que evocaría en su libro de memorias beisboleras Yankees, en Nueva York y en todas partes, publicado en 1997.

En Cuba, además de cubrir las temporadas de béisbol amateur y profesional, Miranda perteneció a la Asesoría de Béisbol Amateur de la Dirección General de Deportes. A la hora de abandonar la isla, en 1960, figuraba como presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos de Cuba, entidad desmantelada por el régimen revolucionario. Al llegar al exilio en Nueva York -donde vivió por 15 años- trabajó de portero antes de reintegrarse a las labores del periodismo como cronista del diario La Prensa. En esa ciudad trabajó además en el Canal 47, Radio X, la revista Gesto y la Agencia Noticiosa Francesa (AFP).

En 1975 se mudó a Miami, y un año después, el 15 de marzo de 1976, fundó las páginas de deportes de El Miami Herald, el antecesor de El Nuevo Herald. Entre las credenciales para obtener el empleo presentó fotos suyas con Joe Louis y con los célebres peloteros Stan Musial y Jackie Robinson. En esta ciudad también laboró como comentarista deportivo de WQBA-La Cubanísima.

Tras dirigir por casi 20 años oficialmente en 1995, aunque su laboriosidad periodística no se detendría. Cada semana su popular sección "Usted es viejo, pero viejo de verdad" continuó deleitando a los lectores de este diario con remembranzas de la Cuba republicana.

"Es algo que escribo con absoluta espontaneidad", relataba el cronista. "Es pura nostalgia cubana". El 12 de diciembre de 1992, al cumplirse 50 años de su permanencia en el periodismo, el condado Miami-Dade y las ciudades de Miami, Hialeah, Hialeah Gardens y Sweetwater emitieron proclamas declarando el "Día de Fausto Miranda".

Lo sobreviven sus hijas Isabel Fernández y Vilma Quintana, sus nietas Isabel Cristina y Marití, así como sus bisnietos Daniel y Samantha. Su esposa, Hilda, había fallecido anteriormente.
wcancio@elnuevoherald.com

lunes, 8 de mayo de 2006

5:59 - 5/05/2006

Carmen Canfrán

Tomó las riendas de Parquesol, tras fallecer su padre y ha sacado la compañía a bolsa.

¿Se puede combinar la filosofía con el mundo de los negocios ? La respuesta es afirmativa para el presidente de Parquesol, Marcos Fernández Fermoselle. Este empresario de origen cubano cree necesario conjugar el éxito en los negocios con el "ser mejor persona". Una tesis que todos los días intenta llevar a cabo cuando entra en el despacho que tiene en las oficinas de Parquesol, inmobiliaria familiar que hoy se estrena en bolsa.

Una filosofía que se resume en Dividendos para el alma, un libro que publicó el año pasado junto a Ramiro Calle y Joaquín Tamames, donde se "desvelan grandes reglas espirituales para poder aplicarlas a la actividad diaria de los puestos de trabajo", como le gusta presumir al propio autor.

Al presidente de Parquesol la filosofía le apasiona. Devora libros sobre este materia y, sobre todo, los relacionados con el mundo oriental. Tierno, espiritual y con mucho sentido del humor es como le definen las personas más cercanas a su entorno.

Pero las letras no son su única pasión: el deporte es otra de sus grandes aficiones. Es muy difícil que falte a su cita anual en el Himalaya para hacer trekking. A esta lista se suma el esquí, el paddle y el trial. Pero en realidad es más conocido por ser un gran corredor. Este cubano de 44 años participa en los maratones que su agenda le permite. El último objetivo que se ha marcado, además de que la opv de Parquesol sea un éxito, es bajar su marca de cuatro horas en este tipo de carreras. Dicen que todo lo consigue. Ahora está corriendo medios maratones con un tiempo cercano a la hora y media.

El fútbol también lo ha vivido de cerca este licenciado, pero no por practicarlo. El padre de Marcos Fernández fue presidente del Real Valladolid. Cuando éste falleció en 1998, Marcos Fernández junto a su hermano Ángel heredó la presidencia del equipo. Ellos querían ver cumplidos los sueños de su padre. Dos años después la familia vendió su participación en el club vallisoletano al grupo liderado por Ignacio Lewin. Unos dicen que la salida de los Fernández Fermoselle se debió a su mala gestión; otros porque no tenían tiempo suficiente para dedicarse a la vez al equipo de fútbol y a Parquesol, la inmobiliaria que creó su padre en Valladolid tras regresar del exilio de Cuba.

Hombre cosmopolita, Fernández estudió un master especializado en inmobiliarias en Estados Unidos. Después, no perdió el tiempo y empezó a trabajar para varias multinacionales como Revlon, Kraft y Leo Burnett. Pero las raíces familiares tiraron más de él, y al final siguió la estela de su padre.

Marcos Fernández entró en Parquesol en 1987, donde asumió la presidencia un año después, al fallecer su padre de leucemia. Este hecho marcó tanto al presidente de la inmobiliaria que desde entonces colabora en fundaciones como Ananta y Leucemia y Linfoma. Nunca ha escatimado dinero para realizar donaciones por causas humanitarias.

El mismo reconoce que su bagaje profesional y sus experiencias personales le han permitido aprender a vivir la vida con máxima plenitud junto a su esposa y sus tres hijas. Sin olvidarse de sus amigos. Un sentimiento que no dudó en dejar escrito en una de las dedicatorias del libro:"Gracias por alegrarme la vida, porque es un lujo compartirla con vosotros".

lunes, 1 de mayo de 2006

Posted on Sat, Apr. 29, 2006

LUIS F. SANCHEZ

El Nuevo Herald

Con 34 años de experiencia, el entrenador cubano de natación José Fernández se ha convertido en uno de los principales forjadores de figuras en el sur de la Florida.

Ahora tiene a su cargo a más de 50 jóvenes en la academia Rockway Swimming Club, y entre ellos destacan Andy Vásquez y Juan Carlos Sequera, quienes en el último campeonato de la Florida ganaron entre ambos 10 medallas de oro y dos de plata en la categoría 11-12 años.

Para dar una idea del impacto que tiene la mano del profesor Fernández en sus jóvenes, bastará conocer las palabras del doctor Andrés Vásquez, padre de Andy.

''La gran evolución de Andy tiene que ver con las enseñanzas que recibe de su maestro desde que lo tomó a su cargo'', comentó el doctor Vásquez. ``Gracias a él, mi hijo pudo batir tres veces el récord de su categoría en 50 yardas mariposa, que se mantenía desde hacía más de 28 años''.

Con sencillez y desprendimiento, el profesor Fernández le da todo el crédito al joven Andy.
''La verdadera razón del progreso de Andy es su perseverancia'', comentó Fernández. ``Es un joven muy enfocado. A eso hay que agregar que en la academia hay muy buenos nadadores, como el caso de Juan Carlos [Sequera] y eso es fundamental porque uno jala al otro''.

Hay que destacar, sin embargo, que sobre los hombros del profesor Fernández reposan más de 80 competencias internacionales de natación como entrenador de las selecciones de Cuba, entre ellas el Campeonato Mundial en Berlín 1978, los Juegos Panamericanos en México 1975 y Caracas 1983, los Centroamericanos en Santo Domingo en 1974, Medellín 1978 y La Habana 1982.

Uno de sus nadadores se clasificó a los Juegos Olímpicos en Los Angeles 1984, pero debido a que Cuba boicoteó esa cita, no pudo estar en ella.

''Como todos los cubanos que vivimos aquí, salí de mi país por razones políticas'', expresó Fernández. ``Me tomó tiempo establecerme, pero ahora ya estoy trabajando muy fuerte en la natación, haciendo lo que me gusta''.

Desde 1991 reside en Estados Unidos, y desde el 2001 trabaja con los prospectos.

''En la academia tenemos tres niveles: principiantes, intermedio y avanzados'', explicó Fernández. ``Trabájamos de manera organizada''.

Con una licenciatura en Cultura Física y Deportes de la universidad de La Habana, el profesor Fernández conduce de manera sabia a un grupo de jóvenes que sueñan con la gloria.

Posted on Sun, Apr. 30, 2006

CASTO OCANDO

El Nuevo Herald

Tardó muchos de años en descubrir que su apellido, que sólo su familia lleva en el mundo, se originó en una remota región de lo que antes fuera Checoslovaquia, pero no se tomó demasiado tiempo en discernir que su misión era la educación y las complejidades de la vida académica e institucional.

La cubanización del vocablo Mayjek se convirtió en apellido de dos hombres con el mismo nombre, uno el senador Modesto Maidique, padre, un político de Camagüey que murió asesinado en La Habana producto de intrigas palaciegas en 1940, y otro mejor conocido en Miami, por haber presidido durante dos décadas una de las 150 mejores universidades de investigación del país, la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Hombre controversial, franco, hiperquinético, con un particular sentido del humor y una enorme capacidad de trabajo que reconocen hasta sus rivales, Modesto ''Mitch'' Maidique se ha convertido por peso propio en una de las figuras más importantes del sur de la Florida, luego de transformar una casa de estudios de limitado alcance y bajo presupuesto en 1986, en un portentoso conglomerado académico que genera casi $2,000 millones en impacto económico anual a la región, tras 20 años de rectorado que celebra este año.

La trayectoria de Maidique está llena de altibajos pero también de una significativa colección de récords personales. Uno de los más llamativos: el haber sido el segundo presidente de una institución universitaria en la historia norteamericana en haber conseguido crear las facultades de leyes y de medicina.

''El primero que lo logró fue el presidente Thomas Jefferson'', asegura el escritor Carlos Alberto Montaner, que considera a Maidique ``uno de los educadores más exitosos de la historia del mundo hispano en los Estados Unidos''.

Otro récord curioso, agrega Montaner, es que la FIU tiene en este momento más estudiantes de origen cubano ``que los que había en La Habana en 1959''.

''Tenemos más estudiantes de origen cubano que ninguna universidad en el mundo fuera y dentro de Cuba'', confirma Maidique.

No menos notable es el registro histórico que tendrá lugar este martes, cuando el rector de la FIU conceda el diploma 100,000 de su carrera presidencial.

La influencia estratégica y económica de la FIU en el sur de la Florida ha experimentado un gigantesco salto como pocas universidades jóvenes de la nación.

La población estudiantil creció de 16,000 en 1986 a 37,000 en el 2006, un incremento superior al 130 por ciento, convirtiendo a la FIU en la institución académica con el estudiantado más diverso y la que más gradúa profesionales hispanos del país.

Las instalaciones físicas triplicaron su tamaño en 20 años y el presupuesto se sixtuplicó en el mismo período, pasando de $93 millones a $631 millones, detalló la vicepresidente de Finanzas Vivian Sánchez.

Según Tony Villamil, del Washington Economics Group, el impacto económico del complejo académico en el sur de la Florida se multiplicó 6.8 veces en la administración de Maidique para bordear los $2,000 millones, una cifra que a su vez podría duplicarse en el futuro cercano con la apertura de la recién aprobada escuela de Medicina.

''Su triunfo más grande de los últimos 20 años ha sido la total transformación de la Universidad'', opinó David Parker, presidente de la junta de Fideicomisos de la FIU.

''Parte de la razón de este éxito es el talento, el empuje y el enfoque de Mitch. Cuando se enfoca en algo, son muchos los logros'', estimó por su lado el influyente constructor Armando Codina, que también presidió la junta de Fideicomisos.

Maidique dijo que le tomó dos años diseñar la visión de cómo iba a transformar la casa de estudios desde que inició su presidencia el 12 de octubre de 1986, tras ser seleccionado entre 204 candidatos y obtener una votación unánime.

''La visión era crear aquí una importante universidad urbana de investigación, ya que la importancia, el prestigio, las donaciones y los contratos federales generalmente se los ganan las universidades de investigación. Esa visión ha sido la misma en 18 años'', precisó el académico.

La proverbial persistencia de Maidique para lograr una meta (esperó 14 años por la aprobación de la escuela de Leyes y una década para la escuela de Medicina), le ha granjeado reconocimiento.

''Su perseverancia es digna de admiración'', dijo Eduardo Padrón, presidente del Miami-Dade College.

La carrera ascendente de Maidique no ha estado sin embargo exenta de controversias.

Cuando el FBI descubrió que dos académicos de la FIU eran agentes castristas y que uno de ellos, el profesor Carlos Alvarez, había espiado por años a Maidique, el rector admitió que no tenía idea que estaba siendo traicionado por su amigo.

Su larga vinculación con el partido republicano fue cuestionada en las elecciones del 2000, cuando mostró abiertamente sus simpatías por el candidato George W. Bush, durante un rally en el campus de la FIU en la Calle 8.

Las críticas han abarcado su estilo de vida, que algunos estiman demasiado ''suntuoso'' para un servidor público, debido a su gusto por los vuelos privados y las limosinas.

''Todo lo que yo hago que se pueda interpreter como estilo de vida, son métodos para ahorrar tiempo, para tener más tiempo para la lucha enorme'', argumenta Maidique para responder a las críticas.

La ''lucha enorme'', destaca el rector, ha rendido como fruto la creación en dos décadas de una decena de escuelas, colegios y centros de investigación, incluyendo las facultades de leyes, medicina y arquitectura.

Más allá de la polémica, ''Maidique trajo una energía y un enfoque increíbles a lo que se quería crear en la FIU para nuestra comunidad'', afirma Adolfo Henríquez, presidente de Florida East Coast Industries. ''Y lo que ha creado'', puntualiza Henríquez, ``es una institución de clase mundial''.

ocasto@herald.com

viernes, 28 de abril de 2006

LA RIOJA

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ POETA Y PERIODISTA:

El escritor nacionalizado español, que acude el 3 de mayo a las Jornadas de Poesía, habla de su nuevo libro y de sus experiencias vividas antes de exiliarse a Canarias en 1992

ÁLVARO SÁNCHEZ R./LOGROÑO

Hay un algo de belleza primordial en la obra poética y periodística de Manuel Díaz Martínez. Su sintaxis despejada, su verbo claro aún cuando insulta; su manera y su tempo al razonar lógico y calmoso -hasta cuando está de los nervios- a través de lo abigarrado del alma y las relaciones humanas con el verso, la prosa (como en sus extraordinarias memorias, 'Sólo un leve rasguño en la solapa', publicadas en 2002 por la editorial riojana AMG), o en sus múltiples artículos. Todo ello tira de la manta de una inteligencia contumaz. Y acaso ésta es la culpable de que en su obra, finalmente, se desparrame la belleza, el humor, la ternura... Con una maestría elemental y, al mismo tiempo, deslumbrante. Este escritor 'hermanado' con Logroño ha dejado este año otra muestra de su talento en 'Paso a nivel', donde vuelve a registrar su sello en poemas imperecederos: 'Mal tiempo' 'Aprendiendo a vivir', 'La noria de la memoria' Aunque el poemario es algo «triste y canoso», y pese a las inclemencias políticas y la erosiones del vivir, el mineral humano de MDM todavía brilla purísimo. El 3 de mayo presenta en Logroño, junto al gran Raúl Rivero, y otro cubano ilustre: Rafael Alcides. Palabras mayores...

-Usted ha escrito 'Podrá no haber poetas/ En cuyo caso tampoco habrá poesía'... Pero, ¿podría haber poesía sin belleza, tiempo, sufrimiento, injusticia... y todo ese 'no se sabe qué' del que ustedes, los poetas, dejan constancia?

-No,porque la poesía es todo eso, y más; todo eso y más sentido, pensado y expresado por un poeta.

-El poeta no miente -o sea, no fabula- para engañar, sino para hacerse entender. Las mentiras quieren iluminar verdades.

-Tiene la culpa la sociedad actual -consumista, neurótica, voraz... y todo eso que se dice- de volvernos malas personas?, ¿o es al revés? ¿El mundo hace malo al hombre, o el hombre hace malo al mundo?

-Su pregunta no me extraña porque nos hemos puesto hipercríticos con Occidente, tanto, que nos hemos llenado de complejos insensatos que están a punto de hacernos pedir perdón por existir. Las sociedades desarrolladas de Occidente no son perfectas, pero sí las más libres y dinámicas.

«Enemigo torpón»

-Y en Cuba, ¿de quién es la culpa de la carestía, de la dictadura de Castro o del embargo de EE UU?

-Dulce María Loynaz lo dijo de un modo impecable: el problema de Cuba es interno. Castro tiene en EE UU a un enemigo torpón y su más entusiasta proveedor de coartadas. Por cierto, últimamente vende a Cuba muchas cosas.

-¿Y por qué se fue usted de Cuba?

-Prácticamente obligado... Un grupo de intelectuales cubanos firmamos en 1991, en La Habana, una manifiesto demandando reformas. Nos acusaron de agentes imperialistas y nos castigaron. A mí me expulsaron de las organizaciones de escritores y periodistas y me quitaron el trabajo. Mi situación era insostenible y decidí emigrar. Al final, en 1992, tras meses de denegarnos salir a mi mujer y a mí, nos dieron 48 horas para ello. Sólo pudimos sacar ropa y unos libros. Nada de dinero.

-Al menos a usted no se atrevieron a hacerle un 'acto de repudio'. ¿En qué consisten esos 'actos'?

-Son agresiones públicas verbales y físicas a disidentes -y sus familias- cometidas por grupos de civiles dirigidos por la policía y el Gobierno, que pueden durar horas. El acto de repudio es una forma de terrorismos de baja intensidad, de origen fascista, que la dictadura castrista presenta como una «acción incontrolada del pueblo indignado». Las Brigadas de Respuesta Rápida, aparentemente proletarias, van armadas de tubos metálicos y bates de béisbol, y su misión es reventar a ciudadanos contrarios al régimen.

-Cuéntenos más cosas acerca de la dictadura revolucionaria.

-En un país que sólo permite un partido -y criticar a él o a su líder se castiga con cárcel-, sólo hay prensa oficial, se debe pedir permiso para salir y regresar, puedes ser encarcelado sin cargos ni juicio todo el tiempo que el Estado quiera, se aplica la pena de muerte a voluntad del líder. En fin, donde hay un Gran Hermano cuya palabra es ley, eso es Cuba: una tiranía totalitaria. Y esto es así, aunque Joaquín Sabina se compre un fusil para defender a Castro.

-Lo dice dolido. Aún existe condescendencia de algunos intelectuales hacia Castro, ¿no es así?

-En la intelectualidad española, Castro cuenta con un nutrido grupo de partidarios. Me duele ver allí a creadores que admiro, como Sabina. Los hay que van a Cuba, con todos los gastos pagados por el régimen, a quejarse de la falta de libertad de expresión en España, lo cual no deja de ser pintoresco. Fuera de España pasa otro tanto. Ahí están Saramago, Soyinka, Grass, Harold Pinter, por citar a 'superstars'. Pinter defiende a Castro y a Milosevic, lo que no impidió que la Academia le diera el Nobel, el mismo que negaran a Borges por los elogios que le dedicó a Pinochet. Los académicos se hacen los suecos cuando el dictador defendido es de izquierda.

«Máquina de matar»

-Conoció personalmente al Che. Su opinión sobre él no es buena.

-Un hombre que dijo que el revolucionario debe ser «una fría máquina de matar», que recomendó el terrorismo para movilizar a los campesinos bolivianos que no querían saber nada de él ni de su guerrilla, que se hartó de fusilar hombres en la Fortaleza de La Cabaña... no puede ser santo de mi devoción. Si es un mito del siglo es porque muchos sólo conocen la boina con la estrella.

-Oiga, enhorabuena por su concesión de nacionalidad española.

-Gracias. Creo que nunca regresaré a Cuba. Aquí soy libre y estoy con mis hijas. Por muchas razones, para un cubano España es el país menos extranjero que existe.

Sintra, Portugal(EFE)

El caricaturista mexicano Angel Boligán obtuvo hoy el Gran Premio del festival internacional de éste género "World Press Cartoon-Sintra 2006". También fueron premiados en diferentes categorías el caricaturista uruguayo Alfredo Sábat, ilustrador del diario argentino La Nación, y el brasileño Eduardo Baptistao, colaborador de O Estado de Sao Paulo y Jornal da Tarde, entre otras publicaciones.

Boligán, de origen cubano, trabaja en el diario mexicano El Universal y en varias ocasiones obtuvo premios en la Bienal del Humor, que se realiza en La Habana.

El primer premio de caricatura de personas fue para el brasileño Baptistao, el segundo para el portugués André Carrilho y el tercero lo obtuvo el brasileño Dalcio Machado. En el género de la caricatura editorial, el primer premio fue para el uruguayo Sábat, el segundo para el francés Willem y el tercero para el holandés Ton Janssen.

Boligán también fue el ganador del primer premio en el género de caricaturas de humor, categoría en la que el ruso Valentin Druzhinin obtuvo el segundo premio y el griego O. Kountouries el tercero.

En esta II edición del "World Press Cartoon-Sintra 2006" fueron presentados 464 trabajos de 213 caricaturistas de 48 países, dijo el dibujante luso Antonio Antunes, uno de los organizadores del festival.

El Gran Premio World Press Cartoon, con un valor de 20 mil euros (unos 24 mil 400 dólares) fue entregado por el alcalde de Sintra, Fernando Seara.

Antunes destacó que el festival tiene ahora como presidente de honor al estadounidense David Levine, considerado como "uno de los caricaturistas de mayor prestigio en el mundo".

Por primera vez, la exposición que organiza este festival internacional tendrá un carácter itinerante a partir de diciembre de este año.

Primero será presentada en Macao, antigua colonia lusa, y después viajará a la India, donde será exhibida en Nueva Delhi, Bombay y Goa.

Nota Publicada: 20/4/2006 17:35 pm

Posted on Tue, Apr. 25, 2006

WILFREDO CANCIO ISLA

El Nuevo Herald

En un notable reconocimiento a la producción literaria del exilio, dos escritores cubanos de Miami se alzaron con sendos premios internacionales de poesía, entregados por instituciones culturales de España.

Con el poemario Obra del fugitivo, Reinaldo García Ramos ganó el XI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza 2006, en la región de Murcia. La distinción la otorga la Sociedad Pueblo y Arte de la Universidad de Murcia y está dotada de 750 euros (unos $920), junto a la publicación del libro.

Apenas 48 horas después, Carlos Pintado fue declarado triunfador entre los 569 concursantes de 27 países que enviaron sus creaciones poéticas al legendario certamen de Sant-Jordi, en Girona (Cataluña), por su libro Autorretrato en azul. El autor recibirá 600 euros ($740) y una placa conmemorativa.

''Es tremendamente reconfortante que se reconozca a poetas cubanos de Miami, algo que era una quimera en décadas anteriores'', dijo anoche García Ramos. ``Hay una suerte de despertar al hecho que existimos, que vivimos en el exilio y que producimos una literatura que merece ser valorada por su autenticidad''.

A diferencia del volumen de García Ramos, escrito entre finales del 2005 y el presente año, el poemario de Pintado tuvo que esperar casi dos décadas para salir a la luz. Autorretrato... fue elaborado en 1988, cuando el autor vivía aún en Cuba, y no fue hasta el pasado año que pudo rescatarlo y revisarlo con vistas al concurso.

''Fue una sorpresa y un misterio de la poesía'', comentó Pintado, que emigró de Cuba en 1997. ``Somos dos poetas amigos que estábamos compitiendo en dos concursos en España y no nos lo dijimos uno al otro''.

García Ramos (Cienfuegos, 1944) es Licenciado en Lengua y Literatura Francesa por la Universidad de La Habana, y perteneció al grupo editorial El Puente, prohibido por la censura gubernamental. Llegó a Estados Unidos durante el éxodo del Mariel de 1980 y trabajó como traductor en Naciones Unidas.

Es autor de los poemarios El buen peligro (1987) y Caverna fiel (1993), ambos editados en España, y En la llanura (2001), así como de la antología Novísima poesía cubana (1962), realizada junto a Ana María Simo.

En el 2002 fundó la revista poética digital Decir del Agua, que ya cuenta con 14 ediciones.
Pintado (Pinar del Río, 1974) se graduó en Lengua y Literatura Inglesa y ejerció como profesor en Cuba hasta salir al exilio. Autorretrato... es su primer poemario.

April 25, 2006
Rocío Ayuso Los Angeles, 25 abr

Andy García está seguro de que "The Lost City" es un filme plural, pero como trata de Cuba. Hollywood teme que sólo le interese a los cubanos. El viernes el público tendrá la última palabra. El estreno de esta película centrada en el efecto de la revolución en una familia cubana en 1958 llega primero a Nueva York, Nueva Jersey, Miami y Los Angeles con una súplica personal de su protagonista, director y productor para que el público acuda.

"El sueño de mi vida ha sido el de compartir esta historia. Un amor perdido, un perdido amor", asegura García, de 50 años, en una carta personal dirigida a la prensa para su distribución.

La nota llega con la arenga de su equipo de publicidad en el que se recuerda el tortuoso camino de esta cinta, inspirada no sólo en la Cuba que dejó García a los 5 años y medio sino en la obra de su guionista, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante.

"Ningún estudio quiso hacerla. No pensaron que había audiencia", añade la nota que recuerda que "The Lost City" es una "historia universal de amor imposible" para la que uno "no necesita ser cubano".

El candidato al Oscar por "The Godfather III" nunca ha ocultado su ideología anticastrista, régimen del que huyó con su familia para comenzar una nueva vida en Estados Unidos.

Aún así García no piensa que los avatares vividos con esta cinta se deban a una falta de interés por parte de la industria en este tema.

"No lo sé, seguro porque nunca te dicen las razones", dijo en entrevista con EFE buscando una lógica a una industria que conoce bien pero que dio la espalda a su proyecto durante los 16 años que tuvo un guión y otros dos con una idea sin plasmar en papel.

"Ya debía de ser el motivo de broma de mis amigos cuando me preguntaban cómo iba la película. Estoy seguro de que cuando me marchaba dirían, pobrecito", añade manteniendo el humor.

Según recuerda, a lo largo de estos años escuchó de todo: que la película era muy política, que nadie conocía el mundo que en ella se reflejaba y que era para un público muy reducido, detalla el actor.

García reconoce que "The Lost City" incluye esencias de esa Habana que nunca abandonó en su corazón como el trovador cubano y maestro de la música afro-cubana Beny Moré o ese club nocturno que en el filme se llama El Trópico pero que recuerda al legendario Tropicana cubano.

También añade a su reparto a la bailarina cubana Lorena Feijoo y al trompetista Chocolate Armenteros además de una banda sonora de unas 40 canciones del país que salpican los 148 minutos de película.

Pero García insiste que con todo ello, su deseo para "The Lost City" es mostrar una historia universal mediante la que el público pueda conocer la Cuba que el amó.

"Creo que cualquiera que haya perdido algo se puede identificar", afirma su protagonista femenina, la actriz española Inés Sastre.

En su opinión, la película no es política sino que describe "una ciudad perdida y un amor imposible, algo que le podría pasar a cualquiera".

Las primeras críticas publicadas sobre el filme en la prensa en inglés subrayan las dudas de Hollywood sobre el alcance de la cinta.

Según el crítico Scott Foundas de "Variety", aunque la cinta es en inglés las canciones en español distraen a aquellos que no hablan el idioma.

Nestor Carbonell, uno de los tres hermanos en el centro de esta cinta y como García nacido de una familia de exiliados cubanos, no está de acuerdo con esta visión miope de "The Lost City".

"En Hollywood sólo les interesa el negocio, pero las historias personales son necesarias porque quién sabe más de nuestras culturas que nosotros mismos. Eso sí, sin limitarse a una única comunidad", resume. EFE ra/mla/cs

lunes, 24 de abril de 2006

Exposición 'The Art of Hugo Consuegra' en la Casa Bacardí.

Inauguración de la exposición The Art of Hugo Consuegra en la UM Gallery Night, el jueves 8 de abril, a las 19:00 horas, en la Casa Bacardí/Olga-Carlos Saladrigas Hall (1531 Brescia Avenue, Coral Gables). La muestra permanecerá abierta hasta el 28 de abril.



Exposición de esculturas de Carlos Estévez

Exposición Observatorium, con esculturas de Carlos Estévez, en la galería Alonso Art (181 N.W. 36 St.). Permanecerá abierta hasta 27 de mayo.




Puesta en escena de 'En el barrio de Colón' por la compañía Havanafama

La compañía Havanafama continúa presentando la superproducción musical, ganadora del premio ACCA 1985, En el barrio de Colón, escrita por Raúl de Cárdenas y dirigida por Juan Roca.

En el Teatro Roxy (1645 S.W. 107 Ave.), los sábados a las 20:30 horas y los domingos a las 15:00.


domingo, 5 de marzo de 2006


Posted by Picasa [César Évora. Foto de Archivo]

Artes Escénicas

La ceremonia de entrega del premio será el martes 21 de marzo en el Teatro Nacional de Santo Domingo.

Redacción EER

jueves 2 de marzo de 2006 13:30:00

El actor cubano César Évora recibirá el premio Casandra Internacional que otorga la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), de República Dominicana, en una ceremonia que se realizará el martes 21 de marzo en Santo Domingo, informó El Nuevo Diario.

Según el diario dominicano, Évora dijo sentirse muy feliz de recibir este premio, pues es uno de los más importantes de Latinoamérica.

El actor, famoso por sus actuaciones en telenovelas, ha formado parte del elenco de La madrastra, Entre el Amor y el Odio, El manantial, Abrázame muy fuerte, Laberintos de pasión y El Privilegio de Amar, entre otras.

Nacido en La Habana, el 4 de noviembre de 1959, Évora estudió Geofísica para dedicarse a la búsqueda de petróleo y minerales, y aunque quiso dejar la carrera, no lo hizo porque tenía que pasar el servicio militar.

En Cuba estudió cine, pero se decantó por la actuación. Ha trabajado en películas como La bella del Alhambra y Un hombre de éxito, de mediados de los años ochenta.

A inicios de la década del noventa se estableció en México, y en 1999 se convirtió en ciudadano de ese país.

El artista, quien estará en el filme dominicano sobre las hermanas Mirabal, arribará a Dominicana el sábado 18 de marzo, procedente de México.

La Asociación de Cronistas de Arte anunció que los premios Casandra se transmitirán en vivo en Dominicana el martes 21 de marzo a través del Telecentro, canal 13, y RNN, canal 27.

Posted on Sun, Mar. 05, 2006

JORGE EDWARDS
El País

Volvemos de cuando en cuando, por caminos diversos, en un sistema constante de reapariciones, al tema, que parece viejo, pero que se renueva a cada rato, de las vanguardias.

Las vanguardias fueron la gran revolución estética del siglo pasado, pero si uno las examina de cerca, llega a la conclusión de que fueron movimientos revolucionarios llenos de precursores, ampliamente anunciados. Los gérmenes del surrealismo, del creacionismo, del suprematismo, de los numerosos ismos de los años 1910 y 1920, ya se encontraban en la literatura y en la pintura románticas.

Y a poco andar se notó, porque de hecho existía de antemano, una contradicción profunda, insuperable, entre la vanguardia estética y las revoluciones políticas de la misma época: contradicción que también era antigua, que se renovaba entonces y que vuelve a renovarse ahora.

Me encuentro por azar, entre los papeles de este verano del hemisferio sur, con una entrevista reciente al pintor cubano Waldo Díaz-Balart. Waldo Díaz-Balart o Waldo Balart, como se lo conoce en el mundo de la pintura española, es un exacto contemporáneo mío y ha vivido todos estos años en Madrid.

A pesar de esto, no había escuchado hablar de él nunca. Viví un tiempo en Cuba, recibo ecos de la vida cubana a cada rato, de la del interior y la del exilio [. . .], y sin embargo no sabía una palabra de este Waldo Balart.

Hay una parte de culpabilidad mía en esta radical ignorancia, no lo niego, pero también influye un fenómeno propio de las revoluciones, una contradicción profunda. Las revoluciones se hacen para luchar contra la injusticia, pero producen de una manera inevitable sus injusticias propias, de otra naturaleza, mucho más difíciles de subsanar que las antiguas.

Desde que salí de Cuba hace ya un poco más de treinta años, me encuentro cada cierto tiempo, a distancia o en forma personal, con seres humanos interesantes, valiosos, de talento y de carácter, que la revolución ha silenciado de un modo implacable. La revolución es una máquina de exaltar a determinados personajes y de tragarse a otros: es un mecanismo incansable, voraz, que pone a unos en un pedestal y que tritura y destruye a otros, a menudo a los mejores.

No sé si existe alguna excepción a esta regla. No sé si las revoluciones libertarias, independentistas, de América del Norte y del Sur podrían considerarse excepciones. [. . .] Si las repúblicas hispanoamericanas son hijas de una revolución, probablemente son hijas torcidas, o prematuras, y de ahí los problemas que arrastran hasta el día en que escribo estas líneas.

En una de mis etapas en París, en los comienzos de la década del 70, solía visitar a un arquitecto cubano exiliado, Ricardo Porro. Era uno de los grandes arquitectos de su generación, ampliamente respetado en Francia por sus pares, pero uno tenía la impresión de que el exilio, el exilio sin vuelta posible, reforzado, además, por el silencio, lo iba destruyendo en forma inexorable, como una especie de enfermedad crónica.

Es mucho más fácil, me dijo un día Carlos Franqui, ya no recuerdo en qué parte del mundo, ser exiliado chileno, víctima de un gobierno internacionalmente repudiado y además con la esperanza cierta de regresar al país en un día no demasiado lejano, que ser exiliado de Cuba y del castrismo.

Había una foto suya en un balcón en compañía de Fidel Castro y de otros dirigentes, ampliamente publicada en los años iniciales, y después, en años más recientes, había sido publicada de nuevo, pero retocada, con él suprimido. En otras palabras, los disidentes, los respondones, los incómodos, estaban destinados a desaparecer de la historia y de sus testimonios. El sentido de esos ''retoques'' no podía ser más claro [. . .].

No hay que olvidar que también existían los exiliados interiores, los muertos en vida, pero adentro, en los laberintos descascarados de La Habana o de las ciudades de provincia.

Una vez, allá por enero de 1971, salí del departamento de Pepe Rodríguez Feo, al final de una tertulia interesante, incluso apasionante, pero temerosa, entre susurros, y divisé una sombra que se deslizaba por un corredor, miraba de reojo y después se encerraba en un cuarto oscuro. Era, me explicaron en voz baja, Virgilio Piñera, uno de los grandes escritores silenciados de ese tiempo, uno de los muertos en vida más ilustres.

Son historias increíbles del sello de la revolución. La cara son los García Márquez, los Julio Cortázar, los Eduardo Galeano, y yo me quedo sin la más mínima vacilación con el sello. Ahí, desde hace ya más de treinta años, están todas mis simpatías. No lo niego en absoluto, y tengo conciencia de haber tenido que pagar por esta elección un precio bastante alto.

Pues bien, vuelvo a mi nuevo descubrimiento, a este resucitado reciente. Waldo Balart, este artista contemporáneo de quien no había escuchado hablar una sola palabra, cuenta que salió de Cuba apenas Fidel Castro tomó el poder en 1959. ¿Por qué? Porque a él no le cupo ``ninguna duda de lo que iba a suceder''.

Si uno comenta el caso con algún funcionario, con un cubano del castrismo, la respuesta es de cajón. Balart, que vivía en la isla, trabajaría en algún museo, en alguna academia de pintura, en la sección de arte de algún periódico, y sería, por consiguiente, un ''repugnante colaborador'' con la dictadura de Fulgencio Batista.

Pero en el caso suyo había un notable elemento adicional, una situación extraordinaria y comprometedora. Waldo Balart era hermano de Mirta Díaz-Balart, la primera esposa de Fidel Castro, la madre legítima de su hijo Fidel, más conocido en Cuba como ''Fidelito''. En otras palabras, era cuñado, ni más ni menos, del Comandante en Jefe, y optó por huir a los Estados Unidos en la primera ocasión. Conocía demasiado bien al personaje, lo tenía dentro de la familia y prefirió tomar una prudente distancia.

El caso de Waldo Balart, como el de Ricardo Porro, como el de otros artistas cubanos que me tocó encontrar en Francia a comienzos de la década de los 60, es un perfecto ejemplo del conflicto insuperable entre la revolución estética que practicaban las vanguardias y la revolución social y política.

En la entrevista afirma que tenía gran interés en el suprematismo del ruso Malevich y en la tendencia llamada ''concreta'' de pintores como Piet Mondrian. Ya me imagino lo que podrá haber sido una conversación de sobremesa entre Balart y su cuñado Fidel Castro acerca del suprematismo, del constructivismo, de Mondrian y sus formas depuradas, geométricas, no figurativas.

El artista llegó a Nueva York, se inscribió en cursos del Museo de Arte Moderno, el MOMA, y pronto se incorporó a los ambientes de pintores todavía poco conocidos como Frank Klein, De Kooning o Andy Warhol. Observó de cerca los experimentos que hacía Andy Warhol en el cine, donde trabajaba con seres marginales, drogadictos y travestidos, gente que en Cuba habría ido a parar en menos de lo que canta un gallo a las famosas Unidades Militares de Ayuda a la Producción.

Balart, que al cabo de algún tiempo emigró de Nueva York a Madrid, se hace algunas preguntas esenciales acerca de lo que sucedió en su país. Como suele suceder con la gente de su profesión, no es hombre de muchas palabras, de gran facilidad expositiva, pero ha leído mucho y tiene una cultura filosófica interesante. Después de meditar un rato, llega a una conclusión tajante, que podemos compartir o no compartir, pero que no podemos descartar de un manotazo.

''Castro está ahí porque lo quisimos nosotros'', declara en la entrevista recogida en el número de enero de este año de la revista Cuadernos Hispanoamericanos. ``Porque no supimos ver a tiempo la terrible amenaza que se cernía sobre el país. A veces pienso que los cubanos nos suicidamos, así como lo hicieron los argentinos y ahora mismo lo están haciendo los venezolanos''.

Salvarse, al final, es una cuestión de salud, de energía, de perseverancia, de lucidez sin concesiones. Fidel Castro cumplirá 80 años en el 2006 y Waldo Balart cumplirá 75. El se propone, con entusiasmo juvenil, viajar de inmediato a Cuba después de la era de Fidel. Habrá mucho que hacer, piensa, y se declara dispuesto a darlo todo.

Una prueba de su vigencia es que los jóvenes cubanos que viajan a Madrid llegan a visitarlo y se entienden de inmediato con él sin la menor dificultad. Como alguien me dijo en un contexto muy diferente, la historia es lenta, y avanza, me permito agregar, por senderos enteramente imprevisibles.

Severo Sarduy, Cabrera Infante, Virgilio Piñera, entre muchos otros, no alcanzaron a vislumbrar el final del túnel, pero algunos lo verán y otros incluso saldrán y encontrarán otro paisaje. En otras palabras, los suicidados de la historia tendrán la opción de resucitar.



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Posted on Sun, Mar. 05, 2006

OLGA CONNOR

No sólo es un drama de una familia cubana atrapada en la crisis de una dictadura y una revolución, sino también una colaboración de ''familias'' el filme de Andy García La ciudad perdida/Lost City, que se estrena hoy en el Festival Internacional de Cine de Miami presentado por el Miami Dade College.

Son su ''familia'' del cine, que colaboró con él por salarios mínimos según los reglamentos del sindicato, su ''familia'' de actores cubanos, que se conocen desde su época de secundaria en Miami, y su familia íntima, lo que fue económico, en una cinta de presupuesto mínimo.

''Absolutamente'', me confirmó Andy García, ''a la mayoría de esta gente las he conocido por más de 20 años. Y al que no conocía, que vino a hacer la parte de mi hermano [Luis, ``Peligro'', del Directorio], Néstor Carbonell, es ahora como mi hermano, un actor consumado. Enrique Murciano [otro hermano en la película, el fidelista], es mi ahijado en la vida real''. También lo es Richie Márquez, Rega en la cinta. ''Joe Drago [uno de los productores] es como otro hermano'', dijo. El productor general, Frank Mancuso, Jr., es el hijo de quien le dio por primera vez el espaldarazo para que iniciara el proyecto. Víctor Rivers, como El Indio, matón del gobierno de Batista, y Steven Bauer, como Castel, su jefe de policía, son antiguos compañeros de la secundaria de Miami. Y todos trabajaron por el mínimo, incluso Dustin Hoffman y Bill Murray.

Originalmente se hablaba de Javier Bardem, Benjamin Bratt, Benicio del Toro, Robert Duvall, Hoffman, Tomás Milián y Murray, como integrantes del reparto. A última hora, cuando se fue a filmar La ciudad perdida a República Dominicana, en el verano del 2004, muchos de estos nombres reconocidos en Hollywood, amigos de Andy, no podían venir, porque tenían otros proyectos. Quedaron sólo: Hoffman, como el gángster Meyer Lansky, en un rol de camafeo; Milián, el profesor universitario Don Federico, padre de la familia, que lloró después de filmar su última escena, cuando se despedía de Santo Domingo, porque la historia le tocaba muy de cerca; y Murray, presencia constante en los diálogos con el protagonista, y alivio cómico, en el papel del escritor del guión, Guillermo Cabrera Infante. A éstos hay que añadirle Millie Perkins, amiga de la familia de Andy, en el rol de Doña Cecilia, la madre de Federico ''Fico'' Fellove (papel que interpreta Andy García).

Hay además la ''familia'' de actores cubanos en La ciudad perdida. Además de Milián, Carbonell, Murciano, Bauer y Rivers, se puede ver a Mario Ernesto Sánchez, director del Festival Internacional de Teatro, como primer inspector revolucionario; al actor y comediante Rubén Rabassa, como Pizzi, el fiel edecán de Batista; a Lorena Feijoó, primera ballerina del San Francisco Ballet, como Leonella, danzarina principal del cabaret El Trópico y amante de Fico, y al grupo de danza afrocubana de Miami Ifé Ilé, que dirige Neri Torres, entre muchos otros.

Pero también colaboran los que le tocan más de cerca, sus cuatro hijos, que siempre ha resguardado de la prensa. Dominik García-Lorido, su hija mayor, que quiere llevar el segundo apellido por su mamá Mariví Lorido, aparece como Mercedes, esposa del ''fidelista'' Ricardo, cuñada de Fico -es decir, de su papá Andy García. Dominik, educada en la cultura cubana, porque su padre Andy es un apasionado de esa cultura, es una de las cinco mujeres del filme donde participan 41 actores.

El hijo de Mercedes en la cinta es el menor de Andy, Andrés Antonio. 'Tenía la edad correcta [dos años y medio] y era `barato', además se llevaba bien con la 'madre', es decir su hermana'', dijo Andy. ''Aparece en la película con el nombre de Andrés, por si acaso, para que no se equivoque cuando le hablen''. En Santo Domingo filmó una escena también Alexandra, la más pequeña, haciendo el papel de extra con sus primas. ''Desgraciadamente, esa porción de la película no llegó hasta el final, tuvimos que cortarla'', explicó el actor. ``Pero mi hija del medio, Daniella Victoria, sí tiene una escena en la parte de Nueva York, con Bill Murray y conmigo. Hace el papel de camarera en un restaurante chino cubano''.

La película va dedicada a dos padres, el de su esposa, Ramón S. Lorido, que murió durante la filmación, y René García, padre de Andy, conocido como el ''Alcalde'', fallecido hace años. ''Le decían el Alcalde espiritual de su pueblo Bejucal'', explicó Andy, ``y se le quedó ese nombre''.



Posted by Picasa [Julieta Campos]

Posted on Sun, Mar. 05, 2006

By MADELINE CAMARA
Especial/El Nuevo Herald

No alcancé a escucharla cuando se presentó en la Feria del Libro de Miami. Julieta Campos sigue siendo para mí una voz literaria y la memoria de un breve contacto telefónico cuando gentilmente aceptó participar con un texto en mi antología La memoria hechizada (Icaria, 2003, Barcelona). Residente en México desde el año 1954, Campos ha publicado una sólida obra en la que figuran, entre otros, narrativa (Celina y los gatos, 1968 y El miedo de perder a Eurídice, 1971), teatro (Jardín de invierno, 1989), así como en ensayo (El oficio de leer, 1971), explorando en este último género temáticas sociales candentes de su país adoptivo que le ha premiado con el alto galardón literario del premio Xavier Villaurrutia (1974). Una recopilación de su ensayística acaba de ser publicada por el Fondo de Cultura Económica el pasado año. Comentando sobre esta doble vocación suya, Campos nos deja este magnífico resumen de su trayectoria como escritora: ''Escribir sería transitar entre la experiencia estética y la solidaridad ética''. Sabiendo entonces que ella, como Dulce María Loynaz y Nivaria Tejera, es de ese tipo de escritora que ''vigila'' su entorno, realmente me estimulaba leer la novela que sobre su Cuba natal le tomó ''23 años'' pensar: La Forza del destino, Alfaguara, 2004. Satisfecho el deseo, la lectura me entregó una obra maestra de relato polifónico, y una acerba crítica a la utopía que hemos todos construido sobre el destino de la pequeña isla.

Hubiera debido decir quizás que se trata de una novela histórica, pero tomo prestada la categoría de ''polifónica'' del teórico Mijail Batjin para subrayar lo que Campos ha dicho en entrevista con el diario mexicano El Universal: esta es una obra donde importan más ''las voces'' que ''La Historia''. Voces de catorce generaciones, encarnadas en personajes inspirados en los descendientes maternos de Campos, se empastan en ''tres tempos'' en un recorrido por el desarrollo de la nación cubana. La colonia, narrada con morosidad, la república también profusamente contada pero con más vivos contrastes, y revolución y exilio, en ritmo ''frenético'' nos avisa la propia autora.

¿Qué justifica esa estructura para moldear la ambiciosa mirada sobre más de cinco siglos? Campos ha sido, y seguirá siendo, una escritora experimental, alguien que padece la pasión por la forma, y creo que esta modulación, obediente a la música, es su respuesta como creadora a la fusión de investigación y ficción que domina su obra, donde reconstrucción de época, dibujo de sensiblidades, y tratamiento tonal de la palabra son elementos indisolubles.

He privilegiado a propósito el término sensibilidades sobre el más clásico de caracteres para definir los personajes y los narradores/as en Campos. Cultora de una prosa que la crítica ha ubicado como seguidora del llamado nouveau roman, no era de esperarse que la autora cubano-mexicana usáse una recia pluma balzaciana a la hora de escribir una novela histórica, sino más bien los tonos de Proust. Campos lo ha confesado: ''El verdadero protagonista es el tiempo...'', refiriéndose a su última novela.

Otra peculiaridad estilística de esta novela histórico-polifónica es la sutil analogía que se traza entre Geografía e Historia, como ciencias que nos guían para interpretar un país, efecto que el lector aprecia a través del personaje del científico y humanista Carlos de la Torre. En la página 615 de la voluminosa obra, el sabio naturalista revela a partir del hallazgo de un fósil del Megalocnus, (vulgarmente conocido por ''uñas grandes'') ''que Cuba no fue siempre una isla, dado que este animal, cuya existencia está probada en territorio firme americano, no pudo viajar por mar hasta nuestra isla''. Corolario: la insularidad y su correspondiente excepcionalidad no son un destino manifiesto marcado por esa ''maldita circunstancia del agua'' que han cantado nuestros poetas. Apunto el pasaje sólo como un ejemplo de la forma en que Campos critica nuestro empeño en ser diferentes.

Los aspectos que marcan el género del narrador/narradora, así como la relación que estas perspectivas establecen con la autora misma, como sujeto parte de la identidad cubana, merecerían un comentario más detallado. La propia Campos, en un impulso explicable en quien ha hecho estudios académicos de literatura, aunque no sé si acertado como colofón, deja al final del libro una serie de preguntas y explicaciones que ayudan a desenrollar el ovillo de estas voces que bregan por sobreponerse unas a otras en la gran coral. Cada cual busca encontrar el modo de fijar su experiencia vital dentro del marco mayor del proceso de formación y desarrollo de la nación. Y parece decirnos La Forza del destino que un país no es más que la summa ( el ''zumo'') de todas estas historias con minúscula. Por el momento sólo me detengo a subrayar la creación de la metáfora de la neblina en la magnífica introducción de la novela para enfatizar en la opacidad y la condición efímera de todo esfuerzo de indivualizarse como voz en un tan complejo y cambiante entramado, mucho menos querer retener la última palabra sobre nuestro destino.

Desde Cecilia Valdés hasta el El color del verano, todos obsesionados, muchos desde el exilio, viviendo vicariamente desde la lejanía.

En Julieta Campos, este esfuerzo por crear un collage más que un fresco me parece que dice mucho del modo en que ella considera la objetividad artística, que en su ficción no es más que una ''subjetividad otra'', lúcida y no nostálgica. En lo que ella misma ha caracterizado como ''empeño en reconciliarse con su pasado'', el último ejercicio narrativo de la escritora se inscribe como pieza de orfebrería en tratar de entender quiénes somos como pueblo.



Posted by Picasa [Sergio Lastres]

By JOSE ANTONIO EVORA
El Nuevo Herald

Sergio Lastres pinta movido por la urgencia. Teme que si le dedica meses a un mismo cuadro la idea original se disuelva, y en su lugar aparezcan las secuelas de la rutina y el cansancio.

''Esa inmediatez se nota'', dice el pintor cubano radicado en Miami hace 11 años, cuya exposición personal Alegorías estará abierta al público todo el mes de marzo en la galería Domingo Padrón, de Coral Gables. ``Me ha ocurrido que no he llegado al final de un cuadro con la misma fuerza con la que empecé a hacerlo. Con la impronta de la urgencia queda latente lo que quería decir. Hay elementos que hablan de esa urgencia, como el uso de imágenes inconclusas''.

Está muy lejos de parecer autodidacta, a pesar de que lo es. Pinta desde pequeño, y hasta matriculó en San Alejandro, la más prestigiosa academia de pintura habanera, pero fue a clases sólo el primer día. La escuela quedaba tan lejos, que para ahorrarle al muchacho los largos viajes de ida y vuelta su padre decidió transferirlo a una secundaria cercana. Ahora Lastres reconoce que, de haber tenido la madurez suficiente para darse cuenta de lo importante que esa decisión iba a ser en su vida, la habría desafiado.

En sus cuadros abunda la figura humana hecha con rigor académico, pero casi nunca sobre fondos de paisajes realistas. El contexto es caprichoso, y a menudo también el juego de la figuración. Tanto, que en ciertos casos asoma demasiado la influencia de Dalí, reconocida por Lastres y considerada por él una lógica consecuencia de la admiración que siente por el genio catalán.

El año pasado, la editorial argentina Novelarte le concedió el primer premio de su concurso anual, dedicado a obras en las cuales se den la mano la plástica y la literatura. Lastres menciona la pieza ganadora --un caballo cuyas patas se deshacen en cintas-- como ejemplo de la influencia de Dalí. Al principio era inconsciente, dice, pero ya no, y de lo que está muy consciente ahora, sobre todo desde el punto de vista técnico, es de cómo hacer para alejarse de ella y seguir marcando su propio rumbo.

La abstracción le tienta. Sin embargo, no quiere renunciar al dibujo. Su meta es lograr un balance en el que la figuración y la abstracción puedan ser explotadas simultánea, aunque no deliberadamente. Para lograrlo ha apostado al automatismo.

''Al automatismo de la mente, no al de la mano'', explica. ``A nivel consciente uno siempre cuida su imagen. La verdad es que no somos honestos. Si das rienda suelta a tu subconsciente desaparece el control que quieres tener sobre tu imagen. Cuando el que dicta es el subconsciente, no puedes dosificar la franqueza. Así hablas más claro que cuando te lo propones''.

Su experiencia como practicante de tae-kwan-do le dice que el entrenamiento sirve para condicionar reflejos. En un combate, recuerda, liberas la mente para que el cuerpo reaccione.

''Si piensas, no puedes hacer nada, y con la pintura pasa lo mismo'', asegura. ``Abro mi mente para que mi cuerpo reaccione a todo lo que está pasando. Detrás de los accidentes sale algo tuyo''.

Pone como ejemplo el último de los cuadros que hizo para esta exposición, el de un torso de mujer con peces rojos.

''Después que lo terminé me paré frente a él a leerlo, y resulta que es el que más dice de mí'', confiesa Lastres. ``Había hecho ya otros diez antes, y este salió casi por inercia''.

Los desnudos, tanto femeninos como masculinos, son frecuentes en su obra. En una reciente exposición en España, la galería estuvo a punto de desmontar dos de los cuadros, hasta que los dueños optaron por la curiosa paradoja de cubrirlos.

''El desnudo es como un instinto'', comenta el pintor. ``No puede estar fuera de mi trabajo, porque siento admiración por la belleza, no sólo la que nos proponen. Me gustan también la belleza ordinaria, e incluso la decadente. Cuando la gente se detiene ante un desnudo mira hacia los lados, y si viene alguien o hay otros cerca se van rápido. Pero si se pudiera grabar con una cámara oculta la reacción de una persona que se vea sola ante un desnudo, seguro que se recrea''.

jevora@herald.com


'Alegorías', exposición personal de Sergio Lastres. Galería Domingo Padrón, 1518 Ponce de León Blvd., Coral Gables. Hasta el 31 de marzo. De lunes a viernes, 10 a.m. a 6 p.m. (305) 444-9360.



Posted by Picasa Miriam Gómez

Por Carmelo Lattassa
EFE
El Nuevo Herald
Florida, E.U.
Distribuye: Paul Echéniz
La Nueva Cuba
Febrero 22, 2006

Hay quien dice que el verdadero amor se confirma después de muchos años, y que al lado de todo hombre genial hay una mujer superlativa. Este es el caso de Miriam Gómez (Cuba, 1940), todo el amor y toda la gloria del escritor Guillermo Cabrera Infante, fallecido hace un año. En una breve visita a Madrid, la actriz y viuda del escritor ha contado algunas anécdotas de su historia junto a Guillermo.

Acostumbrada a la mejor relación con intelectuales y escritores, Miriam Gómez muestra su gran elocuencia tras su asombrada timidez. Sin embargo, es dueña de una enorme presencia que le permite sugerir su papel en la relación con el escritor cubano.

'En Cuba, las casas tienen los apellidos de las mujeres, no de los hombres. En mi casa éramos las Gómez por mis hermanas y yo. Teníamos tres hermanos, pero eso no contaba para nada. Las casas se dividían por las Fernández, las Gómez, etcétera. Guillermo decía que el machismo en Cuba es `puro buche y pluma no más', porque la verdadera realidad de Cuba es la canción de María Cristina. Esa que dice que 'María Cristina me quiere gobernar...' porque es quien realmente manda en la casa. En la isla, quien manda es la mujer. Pero con Guillermo, nada de eso hizo falta'', comenta.

El recuerdo de los espacios del pasado, su relación con la hispanidad, la sitúan de nuevo en la isla.

ATALAYA EN EL EXILIO

''Yo salí de Cuba, con la isla a cuestas'', cuenta Miriam Gómez a quien su marido la eternizaría junto al apellido. No hay Miriam sin Gómez...

'Y nos fuimos a otra isla --Inglaterra--. En nuestra casa de Londres la gente iba y venía. A ella llegaron muchos escritores y nosotros fuimos creando una atmósfera particular. Recuerdo que una noche Guillermo se tomó un calmante para el dolor y, como apareció una visita, se tomó una copa de champán y se mareó. Yo intenté mantenerlo despierto, que no se durmiera. Todo gracias al cine, porque lo había visto en las películas que si alguien se envenena hay que pasearlo. Así que él iba y venía andando mientras esperábamos a que llegara el médico. Cuando llegó el galeno se quedó completamente alucinado porque eso no parecía la casa de un londinense, y se preguntaba `¿dónde estoy?' Porque lo que allí vio no le parecía real. Mi apartamento es una isla dentro de una isla'', añade.

Cada espacio personal, cada lugar común la confronta con una doble realidad, el significado de una gran urbe como Londres y la experiencia de ser extranjera.

''Teníamos poco trato con los londinenses porque ellos no tienen intelectuales. Poseen esa lengua, esa escritura maravillosa que lo resume todo, pero tienen una ignorancia total sobre todo lo que ocurre fuera de su isla y nosotros, que hablamos en castellano, finalmente nos relacionábamos en general con hispanos'', matiza.

CUBA Y EL AMOR POR LA LITERATURA

Sobre la relación que existe entre la isla caribeña y la literatura, Miriam Gómez dice: ``En Cuba hay una locura por la literatura que viene de hace mucho tiempo. En el siglo XIX hubo un poeta maravilloso llamado Julián del Casal (Cuba, 1863--1893), que era tuberculoso y en una cena le dio un ataque de risa y se murió. Lezama Lima le dedicó un poema bello. Bueno pues, Julián del Casal, que era muy pobre, vivía en una habitación en La Habana en la que, al entrar, era como estar en París. Todo era chinesco, afrancesado. Y todo esto era porque en la isla existía una gran obsesión por Francia y toda la literatura francesa que pasaba por París. No se miraba a Estados Unidos. Los norteamericanos iban a Cuba a pasar las vacaciones, no a generar cultura.

Julián consiguió un dinero para ir a París y se acercó a Madrid, pero tuvo que volver a Cuba porque no soportaba vivir fuera de la isla, como le pasó a Virgilio Piñeira o a Gastón Baquero. El cubano suple sus carencias económicas con el hambre por la literatura. No porque todos supieran leer, sino porque al ser un país tabacalero, la gente oía las historias de Tolstoy y otros a través de un lector, mientras liaban el tabaco. Los trabajadores escogían lo que querían escuchar mientras liaban y todo el mundo sabía cuáles eran las grandes obras''.

LA HABANA Y EL PASADO NO TAN REMOTO

Sobre sus primeros años en los que salió de su pueblo, Miriam recuerda: ''Yo llegué a la capital porque estábamos en la edad de casarnos y fuimos a La Habana para encontrar casamentero. Allí fui a la escuela pública y tuve una maestra maravillosa, que se llamaba Hilda, que vivía con un vasco que tocaba el contrabajo. Yo llegué con acento del campo diciendo palabras como ``amol'', en lugar de amor. Todavía en mi familia lo dicen, yo estoy un rato con ellas y salgo hablando así. Esa maestra me enseñó muchísimos poemas, y me enseñó a cultivar el amor por la literatura.

``Recuerdo que vivíamos en una sola habitación un montón de personas. Tantas, que una noche entró un ladrón en casa y no pudo robar porque no había donde poner un pie. Todo lo que pudo llevarse fueron unos plátanos que estaban en el patio. Esta maestra me enseñó a hablar y me apuntó en la escuela de arte dramático. Con 15 años entré en esa escuela, donde aprendí mucho. Estudié de todo, completamente gratis. Ahí fue donde conocí a Guillermo, y aprendí a hacer de todo''.

Sobre como comenzó su relación con el escritor, su viuda dice: ``Yo iba en el autobús y pasaba cerca de la revista Carteles, que era en la que Guillermo trabajaba. La primera vez que lo ví se me sentó a un lado en el autobús y empezó a desnudarme con la vista. Yo pensé que era un loco y, cuando me bajé, él se bajó trás de mí. De pronto, me coge por la mano y me dice que yo no sabía cruzar la calle. Yo estaba aterrorizada. Entro en la academia y él entra también y sube directamente a la dirección. Yo me quedé muy extrañada. De pronto, el director me llama. Yo estaba temblorosa pensando que iba a pasar algo malo porque nunca me habían llamado a la dirección. Entonces el director me lo presenta como a un gran amigo suyo periodista. Cuando salí de la academia él estaba esperando, y justo en ese momento pasaba una actriz casada con un escritor, y lo saludaron. La verdad es que yo nunca le pregunté a Guillermo si él había preparado todo aquello. Ahora lamento no haberle preguntado''.

domingo, 26 de febrero de 2006

Posted on Sun, Feb. 26, 2006
CARLOS M. LUISEspecial/El Nuevo Herald

Bajo ese título situa David Castillo en su galería las coordenadas geográficas de una importante exposición de pintores cubanos. Precisemos que no se trata de una exposición restropectiva, ni siquiera de una muestra abigarrada de maestros de la pintura cubana de la década de los cuarenta a los cincuenta. Se trata de la selección de una decena de cuadros, en su mayoría emblemáticos, dentro de la historia de un proceso creativo que comenzase en Cuba a ver sus primeras luces a partir de los años treinta. Los pintores en cuestión son los siguientes: Cundo Bermúdez, Mario Carreño, Wifredo Lam, Amelia Peláez, Fidelio Ponce y René Portocarrero. Todos pintores que representaron en Cuba una nueva manera de ver.

Cundo Bermúdez está representado por tres cuadros. Uno de ellos posee, para mí, un significado especial ya que tuve oportunidad de presenciar al pintor en su proceso de crearlo. Se trata de Mediodía en la playa. Sol al mediodía cuadro fechado en 1953 y que vi en el estudio de Cundo en el Vedado, durante una de mis frecuentes visitas a ese estudio, muchas veces en compañía del pintor Jorge Camacho. A Jorge y a mí nos sorprendió de entrada, su intenso cromatismo de colores naranjas y amarillos y su escenario donde con aparente inocencia (rasgo característico de Cundo en algunas de sus pinturas) introducía una cierta sensualidad. ¿Acaso estaría escuchando a Ravel cuando lo pintó? Es muy problable dada la inclinación del pintor hacia la música. Tanto Ravel en su Dafne y Cloe como Debussy en su Preludio a la siesta de un Fauno (ambas composiciones favoritas de Cundo), introdujeron un ambiente intensamente sensual en sus obras, sensualidad que se refleja en este cuadro. Se trata, pues, de una obra que define el rumbo que Cundo Bermúdez quería darle a su pintura en aquellos años, cosa que logró plenamente.

Mario Carreño, por su parte, fue un pintor que gustaba de navegar por diversas aguas. Su Guitarrista con pareja bailando (1946) obedece a una visión nacionalista que prevalecía aún en el ambiente cultural cubano. El cuadro, estructurado dentro del cubismo, introduce las máscaras africanas con las cuales Picasso ya había deformado el rostro de sus Demoiselles de Avignon. Este cuadro es paradigmático de su proceso creativo, el cual siempre regresaba a las raíces nacionales que lo vieron formarse.

Lo que podemos llamar La piece de resistance de la exposición es el doble cuadro de Wifredo Lam: La Table (1938) y en su anverso Portrait (1938) ambos pintados sobre papel en tempera, lápiz, gouache y pastel. Este doble cuadro expuesto al público por primera vez, representa un valioso ejemplo de las influencias iniciales de Lam, influencias que como bien señala David Castillo en sus palabras escritas para el catálogo, encuentran sus trazos en Matisse y desde luego en el arte africano. Un detalle en el cuadro de La Table me llamó la atención: los peces. Estos peces reaparecen más tarde en muchas composiciones de Amelia Peláez. ¿Estudió Amelia ese cuadro de Lam? Sería interesante seguirle la pista a esa posible influencia.

Amelia Peláz está representada con una Naturaleza muerta con peces, gouache sobre papel pintado en el 1961. Aunque no es de las obras más importantes de la pintora, refleja sin duda todo su virtuosismo tanto en el color como en la composición. Después de años practicando la cerámica, cuando su dibujo adquirió una cierta dureza, Amelia retomó la soltura de su mundo barroco en muchas de sus grandes composiciones a partir de la década de los sesenta. Esta composición demuestra que la gran pintora no había perdido el gracejo que caracterizó su obra a partir del momento en que incorporara a la misma la rica ornamentación de su etapa barroca.

Fidelio Ponce es un caso aparte en la historia de la pintura cubana, ¿de dónde sale esa ausencia de colorido en su obra? ¿De dónde esa temática tan ajena al resto de la pintura cubana de su momento? El magnífico óleo Las tres niñas (1937) demuestra que esas preguntas pueden hacerse frente a una obra como la suya tan desprovista de la ''cubanía'' prevaleciente en su época. El expresionismo de Ponce proviene de otras fuentes que habría que encontrar no en la tradición pictórica cubana, sino en la poética de un Julián del Casals o Rafael Poveda. De ahí su extrañeza y su indiscutible atractivo.

Uno de los pintores más prolíficos de Cuba fue René Portocarrero. Su imaginación lo llevó a numerosos caminos y en todos dejó huellas de su creatividad. En el caso de su óleo Arlequin (1960) algunas de sus mejores virtudes se encuentran presentes. Especialmente el calidoscópico uso del color que también sorprendemos en sus catedrales y ciudades. El estudio de la obra de Portocarrero siempre nos llevará por unos caminos conducentes a la poesía. No en balde Lezama lo situó en el centro mismo de sus referencias poéticas con relación al mundo de la pintura.

En suma: una exposición que en pocos cuadros logra hacer un recorrido histórico por un período especialmente creativo de la pintura cubana. A manera de diálogo con la exposición, la artista Quisqueya Henríquez está presentando una instalación titulada Intertextualidad.

'París, Barcelona, Miami'. Galería David Castillo, 2234 NW 2da. Ave. (305) 573-8110. e-mail:

www.castilloart.com


Posted by Picasa Guillermo Cabrera Infante (Gibara, 22 de abril de 1929-Londres, 21 de febrero de 2005).

Posted on Wed, Feb. 22, 2006

ENRIQUE CORDOBA

En este 22 de febrero, día en que se cumple el primer aniversario del viaje a la eternidad de Guillermo Cabrera Infante, me viene a la mente aquella mañana cuando lo llamé (a Londres, la ciudad que el mismo escogió para sufrir el dolor de exilio y padecer su lejanía de La Habana) con ocasión de su septuagésimo cumpleaños y resultamos conversando de cine y de Cuba, los temas insistentes de su parábola vital.

Cabrera Infante veía, escribía y comentaba de cine dormido y despierto.

--¿Qué películas te llevarías a la isla desierta? --le pregunté en esa ocasión.

--Yo me llevaría el Ciudadano Kane, de Orson Welles, porque es una película que mientras más la veo más cosas descubro dentro de ella --dijo.

``Es un poco como El Quijote --añadió--, donde hay secretos que uno no ve en la primera visión, como yo la tuve cuando la vi en un cine de los barrios extremos de París, en los años sesenta, porque antes no había podido verla, había desaparecido de la circulación.''

Hablaba de las películas como si acabara de verlas.

--Cuando la vi --dijo--, para mí todo lo que había dicho acerca de ella todo el mundo se quedaba verdaderamente muy por debajo del extraordinario impacto de esta película.

Escucho en mi cabina de Radio Caracol de Miami el sonido de su encendedor, prendiendo un puro. Luego agregó:

--Ha habido otras, como por ejemplo En un lugar solitario, que descubrí gracias a la televisión, en que Humprey Bogart y Laurent Bacall, que es una de mis actrices favoritas, tenían una relación tormentosa de odio-amor que era muy conmovedora realmente, y el final es desolador. Está también El beso mortal que es para mí la mejor película de la serie negra de todos los tiempos, que descubrí en la La Habana y que después he visto muchas veces, al extremo de que tengo dos copias en mi filmoteca, una copia termina bien y la otra termina mal.

Se limpió la garganta y dijo:

--Voy a explicar cómo termina bien y cómo termina mal esa película. Están encerrados en una casa, junto a la playa, en que hay un loco vesánico que está persiguiendo una maleta que contiene uranio radioactivo y uno de los cómplices, una mujer, lo mata para robarle la ma- leta, y entonces llega el héroe que está buscando a su secretaria, a la que han secuestrado, y la encuentra en uno de los cuartos. Salen porque la bomba atómica ha comenzado a explotar y ellos caminan hacia la playa y se meten en el mar. Ese es el final feliz. El final trágico es que la bomba estalla y los coge dentro de la casa. A mí me produjo una gran satisfacción saber que tenía una película que terminaba de dos formas diferentes.

--¿Qué recuerdas de Vértigo?

--Vértigo es para mí la más maravillosa historia de amor jamás contada. También Intriga internacional', que se llamó en España, copiando el título francés Con la muerte en los talones. Es una película de Hitchcock, es una película del año 58, una maravillosa película de aventuras y de intrigas, como dice el título en español.

--¿Estás satisfecho de premios y más premios? --le pregunté.

--Yo hubiera cambiado eso por treinta y cinco años.

--¿Qué sientes al cumplir setenta en Londres?

--Bueno podría ser peor. Podría cumplir setenta años en Cuba, que eso sí sería un desastre. En Londres estoy muy bien. Vivo en el centro y recibo a quien me da la gana, no tengo compulsión de ningún tipo, nadie me obliga a escribir nada en elogio de nadie y eso hay que agradecerlo siempre.

--¿Guardas la esperanza de volver a vivir en Cuba?

--(Carcajadas.) Es una muy aguda pregunta. No puedo responderla, yo volvería después de que se fuera Fidel Castro, pero no en el primer avión. Desearía que me invitaran a regresar, no plantarme de pronto en el aeropuerto de Rancho Boyeros, como prácticamente un recién venido.

--¿Cómo reaccionarás el día que desaparezca Fidel?

--Yo tendría que asegurarme que es verdad, porque tantas veces se ha corrido esa noticia de que Castro ha muerto, se ha ido, no aparece... Yo la cogería con un grano de sal primero, antes que decidir absolutamente nada. Yo espero que ese suceso ocurra de veras.

--¿Cuál es el balance de tus setenta años?

--Bueno, yo me convertí en escritor por decisión propia en los años cuarenta. Mi primer cuento se publicó en el 48, que es una larga, larga fecha. Después seguí publicando porque me pagaban para escribir, porque hay un sabio inglés que se llamó el Dr. Johnson que decía ''solamente un tonto escribe sin que le paguen''. Por supuesto yo la he hecho mía, como una divisa, esa frase memorable.

``Seguí escribiendo y me seguían pagando hasta que esto se fue convirtiendo en un hábito, como quien habla de droga, porque eso es lo que ha sido para mí la literatura: ha sido una droga mágica, un ungüento maravilloso, como decía Don Quijote.

Recuerdos imborrables de Cabrera Infante.

Director de `Cita con Caracol'.
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Otros trabajos interesantes sobre Cabrera Infante:

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