sábado, 4 de noviembre de 2006

Posted on Thu, Nov. 02, 2006
Norma Niurka

Alberto Sarraín''Yo soy un artista cubano, no americano, necesito de mi país. Independientemente de cualquier posición política, la gente que hace teatro en Cuba es mi gente y la gente que lo hace en Estados Unidos, es mi gente también''. Alberto Sarraín

Los festivales de teatro, espacios de exposición de arte, técnica e ideas, sirven también de punto de encuentro, reencuentro y comunicación entre trabajadores de la cultura. En el ir y venir de teatristas que compartimos vivienda en la Residencia Tiempo Libre, del Festival Iberoamericano de Teatro (FIT), que acaba de concluir en Cádiz, el director cubano Alberto Sarraín se sentía a sus anchas.

Sentado ante su labtop, respondiendo y enviando correos electrónicos; conversando con colegas internacionales o acudiendo a los simposios, el teatrista cubano, que ahora puede llamarse exmiamense, aparecía como un hombre satisfecho con su nueva vida en España. Su largo historial teatral en el exilio se había derrumbado en el 2002 al dar por terminado el trabajo de su Grupo Cultural La Ma Teodora, y, después de polémicos viajes a Cuba, se sentía marginado.

El año pasado, Sarraín llegó a Madrid invitado por Pablo Durán, uno de los puntales de La Ma Teodora, que acababa de ser contratado para integrar el elenco de la versión al castellano de Ana en el Trópico, de Nilo Cruz, con Lolita Flores de protagonista. Luego del flechazo entre Durán y Lolita, que los convirtió en pareja, Sarraín figura como director artístico en la compañía productora de la actriz y cantante española. Y, aunque esto aún no se ha anunciado, puedo informar con certeza que Sarraín dirigirá a Lolita y a Pablo Durán en una versión de La Chunga, de Mario Vargas Llosa, que se estrenará en enero del año próximo en el Teatro Muñoz Seca, de Madrid. Esta será la segunda actuación de Lolita en el teatro profesional y el debut como actriz de su hija Elena, de 18 años.

''Buscábamos la obra ideal para Elena, que canta y actúa muy bien'', explica Sarraín. ``Lolita sobre todo piensa en su hija, la tercera generación del clan Flores que va a salir a la palestra. Es maravilloso que Lolita haya pensado en mí para hacer esto. Creo que La Chunga me va a entrar en otro mundo''.

En Cádiz, Sarraín era invitado al foro de crítica del FIT, donde su ponencia reflejaba la situación del teatro hispano en Estados Unidos. En este caso, se abstuvo de presentar sus postulados acerca del intercambio de teatristas cubanos de ambas orillas que le ocasionaron tantos dolores de cabeza en Miami y determinaron su partida de esta ciudad. Hace cuatro años, al cerrar la Ma Teodora, grupo especializado en presentar autores residentes en Cuba, Sarraín comenzó la andadura por un camino incierto. El último proyecto de la compañía fue Parece Blanca, del legendario dramaturgo Abelardo Estorino, con cinco actores de Miami y cinco de Cuba; y el año pasado, dirigió en Cuba una obra del mismo autor, Morir del cuento, en el homenaje al 80 cumpleaños del dramaturgo. Por esa dirección ganó el premio de crítica de la UNEAC. En la isla hizo declaraciones polémicas con referencia a Miami y el exilio. Regresó casi paralítico, por una afección en la cadera, y otros padecimientos.

''La situación en Miami se volvía cada vez más asfixiante para mí, en el sentido creador'', señala Sarraín. ``Se me excluyó de trabajar en muchos teatros [locales], no me decían que no, pero no estaban abiertos para mí; y el fracaso económico de la Ma Teodora dejó cerradas mis esperanzas de trabajar en Miami''.

En aquel momento, Pablo Durán, uno de los pilares de la Ma Teodora, quien se había marchado a California en busca de oportunidades, llegaba a Madrid para integrar el elenco de Ana en el Trópico. Durán invitó a Sarraín a la capital española para que tratara de abrirse paso allí.

Así empezó su nueva vida, aunque su postura no ha cambiado ni un ápice: ``Yo soy un artista cubano, no americano, necesito de mi país. Independientemente de cualquier posición política, la gente que hace teatro en Cuba es mi gente y la gente que lo hace en Estados Unidos, es mi gente también. El teatro cubano es el que se escribe en Cuba bajo la problemática que sufre el país hoy en día. Tenemos que abrir una conversación a nivel de arte, sin odios''.

Según el director, en Cuba, los artistas que lo conocen lo recibieron con afecto y las autoridades lo trataron con respeto. ``Yo también respeté sus leyes, nunca hice una declaración de principios. Después de trabajar allá me he insertado más aún''.

¿Por qué entonces no se quedó a vivir en la isla? ``Allí luché por ser parte de los artistas cubanos, pero no están dadas las condiciones para regresar. Trabajo hay mucho, pero no hay condiciones para vivir en una casa. Hay necesidad de espacios para vivir, y una persona que llega de fuera no tiene prioridad''.

Lo que tiene posibilidades es revitalizar la Ma Teodora. ``A lo mejor la idea de intercambaio entre cubanos de adentro y de afuera es en España donde se puede hacer''.

¿Será que Sarraín está en España a largo plazo? ''Estoy aquí quisiera que para siempre'', responde. La suerte está echada para este teatrista fiel a unas ideas que lo han llevado al 'exilio' más de una vez, ahora esperanzado en un nuevo comienzo.

nniurkaa@aol.com


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